Aunque planteada inicialmente como una antología, lo que el lector tiene en sus manos es realmente una cartografía del territorio poético de Esther Zarraluki, de modo tal que este volumen, bajo el título Surcos, cobra una identidad propia, aun construida con elementos de su obra poética publicada hasta el momento, nutrida de poco más seis títulos gestados lentamente y publicados a lo largo de cuarenta años y de su Abecedario particular, en fase de elaboración, y se reedifica autónomamente y propicia un itinerario, una lectura de su obra que, aunque coherente con su general sustancia poética, la enriquece con un sentido propio, específico, añadido, y denota la profunda coherencia de su visión poética su verdad sostenida a lo largo de tal periodo, nuclear en su progresiva complejidad, cual una creación que se presenta ahora como simultánea a todo su periplo. La mirada poética de Zarraluki, a pesar de ser sencillamente «realista» en sus términos y cimentada en la cotidianidad, nos deja siempre, desde su elíptica dicción, situados en la extrañeza de esa realidad que contempla «una mujer [que] escribe mientras / el mundo se abre como una naranja / que cayera / [y] la mujer escribe y mira / hacia el patio, ve los primeros higos / y deja todo y alegre / toma el morado fruto envenenado».