ELLA NUNCA SE VA CON LAS MANOS VACÍAS
Paula duerme con los ojos abiertos. Pero no lo hace para vigilar a su hija, sino por un motivo mucho más inquietante. La muerte inexplicable de una familia en su casa palaciega y el hallazgo de un antiguo grimorio despiertan un silencio que llevaba siglos dormido. Desde los días en que la Inquisición dictaba quién merecía vivir o morir en Castilla-La Mancha, ciertas historias quedaron sepultadas. No todas estaban dispuestas a desaparecer. ¿Se puede confiar ciegamente en quieres dicen quererte ¿Hasta dónde llegarías para proteger a tu hija Hay herencias que no se eligen. Y sombras que nunca dejan de perseguirte.