Un reflejo del horror
Para la mayoría de nosotros la imagen de la Gran Guerra es una imagen cinematográfica. La gran pantalla, a través de un puñado de obras maestras, ha contribuido a situar en el imaginario colectivo las señas de identidad más arraigadas de aquella terrible contienda: masas ingentes de soldados, ametralladoras crepitantes, trincheras enfangadas, laberintos de alambradas, ataques suicidas, cañoneos infernales, barro, muerte y desolación. Bien como herramienta propagandística, bien como espectáculo sin más, el cine abordó, desde muy pronto y hasta hoy, temas y hechos sangrientos provenientes de la Primera Guerra Mundial. Siempre hubo directores llenos de talento como Chaplin, Milestone, Renoir, Kubrick o Tavernier, que posaron sus miradas sobre la primera gran hecatombe de la humanidad. Ellos, bajo esa ambientación, nos han dejado algunas de las mejores películas de la historia. En esta obra, El cine de la Gran Guerra. Un reflejo del horror, el autor analiza con talante críti