Para mí, la poesía es refugio. Es ese lugar al que vuelvo cuando las palabras cotidianas ya no alcanzan, cuando el alma pide gritar en silencio. Es un latido que se escapa del pecho y se convierte en verso. En estas páginas he dejado partes de mí: heridas, cicatrices, amores intensos, pensamientos que me desvelan, y momentos de belleza que no supe guardar de otra forma que no fuera escribiéndolos. Aquí hay deseo y pérdida, calma y ansiedad, noches largas y despertares con el pecho lleno de preguntas. La naturaleza me ha acompañado en muchos de estos procesos. A veces fue paisaje, otras, consuelo. Le hablé al viento, al mar, a la montaña... y muchas veces, me respondieron en forma de inspiración. Este libro no es un final, ni una certeza. Es un camino. Un intento sincero de nombrar todo lo que he sentido sin filtros ni máscaras. Si algún verso resuena en ti, si alguna palabra te hace sentir menos solo o más vivo, entonces habrá cumplido su propósito. Gracias por leerme.